¿Necesita tu empresa un/a knowmad?

El talento no es barato y, además, vale su precio en oro.

 El término knowmad o nómada del conocimiento fue creado en 2011 por John Moravec para describir un nuevo tipo de trabajador/a que había surgido a finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

En 2015, Raquel Roca hablaría de los/as knowmads en su libro «Knowmads. Los trabajadores del futuro». Nosotros, para variar, nos adelantamos y tenemos varios en plantilla desde hace años.

Pero ¿qué es un/a knowmad?

Un/a knowmad o nómada del conocimiento es aquel perfil capaz de atreverse a saber de muchos temas, que cuenta con la motivación de aprender y mejorar siempre y que se adapta a cualquier nueva circunstancia con la alegría de quien sabe que va a vivir una nueva aventura.

¿Te preguntas si será aplicable aquí eso de «quien mucho abarca poco aprieta»? Ya te decimos nosotros que no es aplicable, no.

Toda la vida han existido los/as polímatas, como Pitágoras (596 AC), Averroes (1126), Da Vinci (1452) o Lamarr (1914) y, en la actualidad, hemos perfeccionado ese perfil para ser más eficientes. Los/as polímatas sabían mucho de casi todo y dedicaban su vida entera al estudio. No podían, por lo tanto, participar en empresas, negocios o proyectos. No tenían tiempo. Necesitamos una versión «light» con las siguientes características:

  1. Posee una gran creatividad.
  2. Tienen tendencia a compartir sus ideas y les gusta crecer junto a otras personas y profesionales.
  3. Les apasionan muchas cosas y les gusta aprender, descubrir y profundizar en todo lo que hacen.
  4. Suelen obsesionarse con ciertos temas, pero estos pueden no parecer estar relacionados a priori. Matemáticas, ingeniería, arte, literatura…El/la knowmad sí encuentra la relación entre estas materias y está dispuesto/a a explicártela.
  5. No hay knowmad que no controle de nuevas tecnologías.
  6. Siempre está al día. Por supuesto, cuenta con las competencias más demandadas en la nueva normalidad.

El uso de knowmads en ciertos sectores se está generalizando y tiene muchos puntos de similitud con el perfil de intraemprendedor/a, ya que ambos cuenta con alta especialización, es complicado reclutarlos/as y retenerlos/as y ambos perfiles son imprescindibles para que una empresa sobreviva en el clima de alta competitividad en el que nos encontramos. Sin embargo, existen ciertas diferencias entre ambos perfiles, como por ejemplo:

  1. Un/a intraemprendedor/a puede y debe desarrollar una carrera profesional dentro de una organización, mientras que el/la knowmad puede desarrollarla de forma independiente, saltando de proyecto en proyecto o de empresa en empresa.
  2. El/la knowmad progresa generando redes de colaboración inter-empresas, sectoriales y personales mientras que el/la intraemprendedor no tiene por qué tener una red fuerte de networking más allá de la de su organización y de los contextos que le proporcionen información pero no negocio.
  3. El/la knowmad carece de miedo al fracaso, mientras que el/la intraemprendedor prefiere tener cierta seguridad y estabilidad, aunque también quiere ascender en el escalafón profesional.

Debido a lo anterior, muchas empresas cuentan con un/a knowmad en momentos puntuales, ya que:

  1. Incorpora conocimientos especializados: El desarrollo de líneas de innovación exige en muchos casos que la empresa adquiera conocimientos nuevos. Eso es caro, lento y tiene posibilidad de fracasar si el conocimiento es complejo. Por eso, captar un talento “que ya viene con la lección aprendida de casa” supone una ventaja. Con la incorporación temporal de un/a experto/a podemos acelerar los procesos de aprendizaje de la organización y realizar una transferencia de conocimiento si además este perfil tiene un capacidades pedagógicas y docentes.
  2. Reduce los tiempos de producción: Sin llegar a tomar la batuta del proyecto, sí desempeña el papel de “centrocampista” que mueve la “bola” para que el juego no se quede parado, pues su conocimiento no solo es teórico y práctico, además es integrado en fuerzas ya consolidadas desempeñando un rol de dinamizador/a de proyectos transformadores que evita que se pierda ritmo.
  3. Altas capacidades de adaptación y trabajo grupal: La curva de aprendizaje y adaptación normal a los procedimientos internos es en estos perfiles casi cero. Se medirá en días y horas en lugar de semanas o meses. Esta capacidad de resiliencia es vital para que se pueda amortizar la inversión y el coste que suponen estos “mercenarios/as del conocimiento”.

Seleccionar un perfil de este tipo es una práctica muy habitual en empresas de desarrollo de software y plataformas para terceros, donde el cliente pide un desarrollo concreto con un lenguaje de programación nuevo o ajeno al habitual con tiempos cortos de producción. En este caso, el networking y la continua monitorización de este tipo de perfiles en redes sociales profesionales y sectoriales se convierte en una herramienta fundamental.

En la actualidad, es habitual que los/as knowmads sean trabajadores/as autónomos/as, alejados del mundanal ruido de las ciudades o practicando el trabajo híbrido (ya de antes de la pandemia).

Sin embargo, es posible echarles el lazo, captarlos/as y fidelizarlos/as si sabes ofrecerles un entorno cambiante (y emocionante), un ambiente colaborativo y les das libertad de horario y de espacio de trabajo.

Si los/as encuentras, intenta que se queden en tu empresa. Y, para ello, tienes que proporcionarles lo que más les gusta: Conocimientos.

Y, como siempre, desde Grupo Mainjobs podemos ayudarte. Dale a tus knowmads lo que les gusta. Encuentra tu solución en nuestro catálogo de formaciones online:

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