Marketing de Guerrilla (I): Somos pocos pero valientes

Marketing de Guerrilla

En los tiempos que corren la frugalidad se agradece, pero no podemos sacrificar el marketing de nuestra empresa en aras del tan necesario ahorro.
 

¿Qué hacer, entonces?
Lanzarte a los brazos del Marketing de Guerrilla.

En este tipo de campaña, el factor ingenio suple la falta de presupuesto y minimiza radicalmente la inversión necesaria. El Marketing de Guerrilla es la innovación al servicio de las ventas.

Pero ¿en qué consiste?

El Marketing de Guerrilla se fundamenta en la codificación del mensaje con un toque diferente, mimetizándolo parcialmente con su entorno, pero de forma que llame poderosamente la atención como un elemento nuevo.

Jay Conrad Levinson, que acuñó el término en 1983, lo definía como ‘la verdad hecha fascinante. Alcanzar metas tradicionales mediante medios poco convencionales.’

Menos dinero, más creatividad.

Además de conseguir grandes resultados con presupuestos micro, tiene otra gran ventaja: En un mundo tan ‘infoxicado’ como el nuestro, lo que vende una empresa no es de fiar. Sin embargo, lo que ‘vende’ (sin pretenderlo) una persona a la que sigues en una red social (o que es un contacto tuyo en Whatsapp, Telegram o Snapchat), sí lo es.
 
Nadie se fía de las marcas, pero todos se encomiendan a otros prosumidores/as.
 
El público está ya harto de las típicas campañas publicitarias que sólo producen bostezos y que son la ‘campana’ que avisa de cuándo hace una pausa la serie o película que están viendo para poder ir por fin al baño.
 
Sin embargo, cuando el Marketing de Guerrilla actúa, produce un impacto sin igual y la irrefrenable necesidad de compartirlo con amigos/as, familiares y ‘colegas’ de redes sociales.
 
Y ahí radica el éxito del Marketing de Guerrilla: Es, además de ‘low cost’, el inicio de una campaña viral.
 
Interesante combinación, ¿verdad?
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