Pedagogía es la cuestión, ¿Ejercer o no ejercer?

Pedagogía en segundo plano, un error conceptual.

Tradicionalmente la pedagogía siempre ha estado vinculada a los centros educativos y tan sólo unos pocos pioneros decidieron ir más allá de esas cuatro paredes e introducirla al ámbito empresarial. La pedagogía se encontraba presente en la empresa  pero los pedagogos estaban ausentes.

Pivotar el modelo.

Hace algunos años atrás, las empresas desconocían que el perfil más indicado para el diseño, impartición y evaluación de planes de formación y acciones formativas era el del pedagogo. Su puesto de trabajo ha sido en la mayoría de las ocasiones arrebatado por psicólogos o perfiles profesionales muy similares a este. El hecho de reivindicarse ha sido una constante lucha de los pedagogos contra las instituciones pertinentes; pero ¿de dónde sale la vocación por ser pedagogo en la empresa?
Los trabajadores deben formarse durante su vida laboral para mantener y mejorar sus cualificaciones, ya que el hecho de desempeñar una tarea conlleva el dominio de ciertas técnicas específicas adaptadas a ese puesto de trabajo. El pedagogo interviene en el diseño de esa formación para que sea más atractiva, amena, visual y de calidad, configurándola para dicha vida activa y para que sean productivos en su puesto de trabajo; pero también a nivel personal, con el desarrollo de valores y técnicas que sean aplicables a su vida cotidiana. Tanto en el desarrollo profesional como personal, es donde interviene el pedagogo, por lo que hace que los trabajadores de la organización avancen a medida que crece esta, incrementando capacidades y talentos a través del aprendizaje y la formación de sus trabajadores.
Las personas ven cómo a medida que se forman, se van incrementando los recursos para hacer frente a los problemas en el ámbito profesional mediante el desarrollo de múltiples competencias. El hecho de que los trabajadores sean capaces de resolver los problemas de forma autónoma es la principal baza del papel del pedagogo en la empresa y explicaría el hecho de que resulte fundamental en ella. Este profesional ayuda a desarrollar el knowhow en las personas, a través de la capacidad personal.
La circunstancia de encontrarnos inmersos en una sociedad que avanza a pasos agigantados en cuanto a lo tecnológico, marcará el porvenir del futuro y los cambios que sean necesarios para sobrevivir a esta y poder desarrollarse adecuadamente. Lo que sí es innegable es que la tecnología ya ocupa un papel central en nuestras vidas.
El pedagogo debe estar al tanto de todas las novedades que sucedan en cuanto a esta temática, por lo que debe ser un perfil de persona muy proactiva y con resiliencia a los cambios; con dominio de los entornos como las Redes Sociales ya que cada vez más el uso del Social Media es necesario para conectar con los usuarios con el fin de intercambiar opiniones, establecer relaciones de participación y cooperación o de posicionar nuestra marca personal en Internet.
 
Renovarse o morir. La premisa es clara y la realidad poco a poco se impone, los pedagogos 2.0 son necesarios en la sociedad del conocimiento en la que la formación supone una ventaja competitiva determinante.  En otras palabras, la formación es crecimiento y desarrollo. Y esta va de la mano con el acceso y difusión de la información a través de nuestros propios entornos virtuales.
Bibliografía
Sánchez Morales, P. (2014). El papel de la pedagogía en la formación empresarial.  Cuestiones pedagógicas (23), 85-104.